Quis custodiet ipsos custodes?
¿Quien vigila a los vigilantes?
Una interesante pregunta que, muy posiblemente, nos hayamos planteado en más de una ocasión en multitud de contextos diferentes. Dicha pregunta nos lleva irremisiblemente a un profundo debate sobre si, como sociedad, necesitamos o aprobamos algún tipo de “autoridad” y si debemos confiar en ella. Asimismo se nos presenta como uno de los ejes centrales en la historia de Watchmen.
Watchmen es un cómic de superhéroes escrito por Alan Moore y Dave Gibbons publicado por DC Comics durante los años 1986 y 1987 como una serie limitada de 12 números. Sin embargo, al contrario de lo que sucede en las historias de superhéroes que podríamos denominar “clásicas” (Superman, Batman, Los cuatro fantásticos…), los superhéroes que se nos presentan en este cómic no son ciudadanos modélicos o almas altruistas. De hecho, el término superhéroe queda algo fuera de lugar, pues ninguno de los personajes (salvo el Dr. Manhattan) tiene poder alguno más allá de su entrenamiento o sus gadgets.
Unos superhéroes muy humanos
Los personajes de Watchmen son personas de carne y hueso, cada una de ellas con sus virtudes, sus defectos, sus obsesiones, sus miedos y, en definitiva, con su humanidad (o su ausencia). La psicología de cada personaje está descrita hasta el mínimo detalle, de forma que cada uno adquiere una personalidad y una visión de las cosas únicas. De hecho, esta complejidad nos permite ver las cosas como ellos en algunos momentos, e incluso sentirnos identificados con ellos. Por ejemplo, podemos entender los sentimientos del Comediante aunque sus actos, vistos fríamente, deberían llevarnos a odiarlo. Es precisamente esta complejidad en la psique de los personajes que dota a Watchmen de uno de sus mayores atractivos.
Una de las características más importantes de la ya mencionada complejidad de los personajes es la construcción y posterior “deconstrucción” de todos ellos. Es decir, siguiendo el orden cronológico de los acontecimientos en el cómic, los personajes empiezan presentándose como superhéroes dentro de la sociedad, modelos a seguir para los ciudadanos de a pie. Se los considera necesarios, y únicamente se destacan sus virtudes. Sin embargo, a medida que avanza la historia, se van revelando los múltiples defectos de los personajes, haciéndolos cada vez menos atractivos y más aborrecidos por la sociedad que los acuna, hasta llegar al punto de desconfiar de ellos (¿Quién vigila a los vigilantes?).
Temas que alguna vez pensamos y nunca planteamos
Por otro lado, a lo largo del cómic se nos presentan diversos debates morales entre los personajes. Uno de los más importantes lo he citado en el párrafo anterior, y también es con el que he abierto este post: Quis custodiet ipsos custodes? Es decir, se debate la percepción social de la autoridad. ¿Sería bueno o malo tener en nuestra sociedad a individuos enmascarados que se dedicaran a tomarse la justicia por su mano? Y, si los tuviéramos, ¿cómo podríamos asegurarnos que se rigen por unas conductas moral y ética aceptables? Y, lo más importante: ¿qué entendemos por “aceptables”?
Otro tema interesante, el cuál únicamente se nos revela cuando completamos la lectura de los 12 cómics y la asimilamos bien es: ¿el fin justifica los medios? ¿Hasta qué punto podemos llegar usando como argumento que nuestro objetivo final es “un bien mayor”? ¿Qué atrocidades podemos considerar “aceptables” usando esta frase como estandarte? ¿Y si nadie lo sabe?
Mucho más que un cómic
Esto sólo son un par de ejemplos de todo lo que pueden encontrar en el cómic. Algo que me gustaría haber dejado claro con este post es que Watchmen no es un cómic corriente y, desde luego, el tópico los cómics son para niños es totalmente erróneo. A pesar del formato, las reflexiones y la complejidad de los personajes que he mencionado previamente hacen que la lectura sea densa en su mayor parte. Cada página que leemos contiene una gran cantidad de información a asimilar y muchos detalles que, en la primera lectura, pueden escaparse de nuestra vista. Detalles que, a medida que avancemos en la historia, pueden revelarse como tremendamente importantes.
Les invito a que lean Watchmen y, si tienen algo de tiempo, vean la película (que sale HOY en DVD). Obviamente les recomiendo antes el cómic porque en la película hay muchos fragmentos que no aparecen, además de tener un final completamente diferente. Sin embargo, en mi modesta opinión, sigue siendo una obra de arte que sigue fielmente el cómic (salvo al final).
BOLAEXTRA: Les invito a que reflexionen sobre los dos temas que he mencionado a lo largo del post, y que dejen sus reflexiones en los comentarios.
Escrito en 30/09/09 09:30 por Pere Daniel Prieto en las categorías: Freak, Cómic

