El raconet friki



 
 

El pequeño Gauss


Por motivos de estudios, esta semana únicamente podré publicar dos artículos en lugar de los tres que suelo publicar normalmente. Espero la semana próxima volver al ritmo de publicación habitual. Debido a ello, esta semana no publicaré un nuevo problema, de modo que el problema de la semana pasada permanecerá una semana más. Asimismo, recuerden que tampoco he publicado la solución del de la semana anterior.

A continuación les dejo con una de mis anécdotas favoritas sobre uno de los mayores matemáticos (si no el más grande) de todos los tiempos: Carl Friedrich Gauss. Es una anécdota de un joven Gauss que aún iba a la escuela.

Una mañana en un salón de clases. El profesor, ante un grupo de niños de alrededor de 10 años de edad, estaba molesto por algún mal comportamiento del grupo y les puso un problema en la pizarra que según él les tomaría un buen rato terminar. En esos tiempos los niños llevaban una pequeña pizarra en la cual hacían sus ejercicios. Y el profesor dijo que a medida que fueran acabando, pusieran las pizarras en su escritorio para que luego las revisara.

El problema consistía en sumar los primeros cien números enteros, es decir, encontrar la suma de todos los números del 1 al 100. A los pocos segundos de haber planteado el problema se levantó un niño y depositó su pizarra sobre el escritorio del maestro. Éste, convencido de que aquel niño no quería trabajar, ni se molestó en ver el resultado: prefirió esperar a que todos terminaran. Un poco más de media hora después comenzaron a levantarse los demás niños para dejar su pizarra, hasta que finalmente todo el grupo terminó. Para sorpresa del profesor, de todos los resultados, el único correcto era el del muchacho que entregó la pizarra segundos después.

Mandó llamar al chico y le preguntó si estaba seguro de su resultado, y cómo lo había encontrado tan rápido. El niño respondió: Mire maestro, antes de empezar a sumar mecánicamente los 100 primeros números me di cuenta que si sumaba el primero y el último obtenía 101, al sumar el segundo y el penúltimo también se obtiene 101, al igual de sumar el tercero con el antepenúltimo, y así sucesivamente hasta llegar a los números centrales que son 50 y 51, que también suman 101. Entonces lo que hice fue multiplicar 101 por 50 para obtener mi resultado de 5.050. En esa época ya se habían descubierto procedimientos para hacer sumas y otras operaciones con series de números arbitrariamente grandes. Lo sorprendente del caso es que un niño de 10 años se diera cuenta de cómo hacerlo.


Escrito en 17/11/09 09:30 por Pere Daniel Prieto en las categorías: ,

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Comentarios

Andrea Bonet · 01/12/09 00:16

Avui ha sortit a classe Gauss xD No he pogut evitar riure…


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