El origen del mundo
Antes del inicio de los tiempos, sólo existía el caos. En el otro extremo del cielo, los dioses, prisioneros de la eternidad, peleaban y forcejeaban entre ellos. Su terrible furia, los ataques de sus lanzas y los cortes de sus espadas acabaron debilitando el cielo, que finalmente se rompió.
El vacío que existía bajo el cielo, que era inmaterial, absorbió a través del desgarro entre ambos mundos. Primero absorbió el aire, que llenó el vació con furiosos vientos. A continuación, absorbió el agua, y el vacío se llenó de nubes y nieblas húmedas. El peso del agua era tan grande que el desgarro en el cielo se hizo aún más grande, provocando la caída de rocas, tierra, árboles y plantas, con los que se formó el mundo. Muchas criaturas extrañas y terribles fueron absorbidas hacia el nuevo universo; estas criaturas fueron los antepasados de todas las criaturas que actualmente habitan en el mundo.
Cuando la tierra se curvó e inclinó bajo los pies de los dioses, estos dejaron de luchar y empezaron a reparar el agujero. Era un trabajo peligroso, y muchos de ellos cayeron al mundo que había debajo de ellos, el cual todavía absorbía ávidamente de su fuente de vida. Los dioses arreglaron el desgarro con una aguja gigantesca fabricada con un relámpago e hilo fabricado con dolor, pero eran guerreros y no consiguieron coser adecuadamente el agujero, por lo que todavía gotea.
Los dioses que habían caído por el agujero quedaron atrapados en el mundo inferior, dispersándose y recreando su hogar: erigieron altas montañas, cubrieron las rocas con tierra fértil y rodearon la tierra con mares cálidos. Cuando acabaron su trabajo, el mundo había sido creado y, con un estremecimiento, el paso del tiempo empezó a latir.
Escrito en 14/10/09 09:30 por Pere Daniel Prieto en las categorías: Relatos,

